02 – FEBRERO:

Una tradición que los nativos la mantienen viva.

El programa que se sigue según la tradición, se inicia con la reunión de autoridades originarias de los pueblos nativos de San José, Los Ramanucas y los Piococash. Cada uno de ellos, se acompañan de músicos, lanceros, churapas y niños, quienes esperan el repique de campanas a la hora que salen las primeras luces del alba, bailando y celebrando esta festividad, al son de flautas, pífanos, cajas y violines, en la Casa de Bastón.

Esta festividad religiosa, se celebra desde la época de las Reducciones Misionales, cuando los padres jesuitas adoctrinaron a los nativos, inculcando la veneración a la virgen de la candelaria, tal como se lo celebraba en España.

El significado se remonta a la purificación de la Virgen María después del parto y la presentación del niño Jesús en el templo. En todo el mundo esta fiesta es conocida y celebrada con diversos nombres: la Presentación del Señor, la Purificación de María, la fiesta de la Luz y la fiesta de las Candelas; todos estos nombres expresan el significado de la fiesta: Cristo, la Luz del mundo presentado, por su Madre en el Templo, quien viene a iluminar a todos como la vela o las candelas, de donde se deriva el nombre de “Candelaria”.

Los padres jesuitas también aprovecharon esta festividad, en alguna ocasión, para acercara los pueblos Penoquíquia, Piñocas, Zamucos, Ramanucas y Piococaxh, que se habían distanciado por disputas de liderazgo; desde entonces es que también se tiene la costumbre de realizar un ceremonial de encuentro a las 04:00, con las primeras luces del alba, al frente del Conjunto Jesuitico Misional, con la intención de demostrar amistad y hermandad entre tribus. En esta oportunidad se procede a bailar el Kitobiquixh (Chovena que se la baila con exaltaciones con fines de amigamiento entre miembros de tribus, como también de apareamiento entre hombres y mujeres) y el Guatoroxh, ritmo alegre que también da inicio a las fiestas carnavaleras.

El repique de campanas llamando a la feligresía a participar de todos los actos religiosos, que por ser una festividad religiosa católica solemne, tiene un ritmo especial, diferente a las de otras festividades. El acto religioso central se lo realiza con la celebración de una misa el 2 de febrero por la noche, ocasión en la que el cura párroco bendice las velas y posteriormente realiza una procesión con la imagen de la Virgen María.

El cabildo indigenal tiene presente sus raíces y vive con mucho fervor cada una de las festividades, con el apoyo del Gobierno Municipal.